Una tarde cualquiera el gran Arturo! nuestro dios! comenzo tocando su guitarra en su 2º casa la coro! y al poco tiempo, como si del flautista de amelin se tratase, se le lleno el escenario de ratones, no coloraos, sino rumanos!
Una tarde cualquiera el gran Arturo! nuestro dios! comenzo tocando su guitarra en su 2º casa la coro! y al poco tiempo, como si del flautista de amelin se tratase, se le lleno el escenario de ratones, no coloraos, sino rumanos!
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